Monday, April 13, 2015

Aflicción de Amor

La Comedia del Universo
Aflicción de amor
Personajes: Feligrés y Párroco

El feligrés está sentado en su silla, afligido, entra el párroco seguro pero parsimonioso. Se coloca junto a él. El levanta la cara, se ve lloroso.

Párroco.- Hola, hijo.
El.- (Pequeña pausa) Perdón….. Perdón…
Párroco.- No te preocupes hijito, para eso son las capillas, para rezar, tal vez pensar… o solo para estar en silencio.  (Pausa) Quieres que te deje solo?
El.- No, no, está bien…
Párroco.- No te preocupes, no trataré de convertirte… Je
El.- (Sonríe a fuerzas, agacha la cabeza)
Párroco.- Hay algo que enturbula tu alma?
El.- Mmmhh, Es que hay una muchacha… trabaja en el municipio, tal vez la conozca…
Párroco.- No hay que mencionar nombres, por favor…
El.- Si, tiene razón.      Bueno pues es que… me gusta mucho, quiero decir, de a deveras… Tal vez más de lo que debería…
Párroco.- Pues no lo podemos asegurar. Facundo, te llamas Facundo verdad?
El.- Si padre.
Párroco.- Y… Estás enamorado de ella, Facundo?
El.- Si.
Párroco.- No es que solo te guste, o te atraiga, o amor de estudiante, es amor de verdad?
El.- Si padre, así es… (Pausa) Pero el problema es que (Lo interrumpe)
Párroco.- El problema es, Facundo, que parece que ella no siente lo mismo que tú. Tu le das tu preciado amor y no recibes nada de ella…  Es muy triste verdad?
El.- … Bueno yo… (Lo interrumpe)
Párroco.- Pasas por su trabajo todos los días, caminas despacito, esperando que te vea por la ventana en ese momento. Que te salude, que te sonría. Flores en la cornisa. Escribes poemas anónimos en papelitos. Tallas su nombre en las banquetas con un pedazo de ladrillo. Por la noche lees a Amado Nervo y escuchas a Arjona. Una furtiva lagrima mojando tu fría almohada. Y tu que tienes?
El.- Nunca le he dejado flores…
Párroco.- (Un poco más alto) Aprendes sus gestos, sus  modales hasta que se convierten en tuyos. En un ritual… Ensayas en el espejo tu mejor sonrisa, observas con binoculares todos sus movimientos, Si le gustan las gorditas de queso o de migajas, practicas una y otra vez que le dirás en el parque Juárez. Y si te hablara? Qué le dirías? Que le dirías, Facundo? Que le dirías? Nada, Facundo, nada…
El.- En realidad si platicamos mucho…
Párroco.- A sí?, (Más irritado) Más que plática un interminable balbuceo incomprensible, perorata tartamuda de incoherencias, sarta de tonterías sin sentido, nada más para mantener esa conversación insulsa y aburrida, hasta que llegue el momento de irte arrastrando a tu cama solo, irremediablemente solo y derrotado, a perder tu mirada en su imagen en ese recorte arrugado del Atención que ni siquiera le hace justicia.
El.- (Asombrado, se para) Je, je, bueno, pues gracias por plática.
Párroco.- .. Y ahí estás, llorando desconsolado, de rodilla, lamentándote haber nacido, maldiciendo a la vida, con la esperanza hecha pedazos, arrullando ese sentimiento tóxico que se llama amor envenenando tu ya desgraciada vida. Perdido en la inmensidad de este valle de lágrimas, donde tu llanto se convierte en un aullido más.  Si tan solo la pudieras olvidar aunque sea un par de horas.
El.- De verdad me tengo que ir…
Párroco.- (Fuera de sí) Es una desgraciada, mal nacida, y la amo, la amo, la amo con ese amor que me duele…
El.- (Totalmente desconcertado) Bueno, como le dije padre, me tengo que ir…
Párroco.- (Otra vez en sus cabales, extremadamente dulce) Anda hijo, ve en paz, no estás solo, si me necesitas sabes dónde encontrarme.
El.- Si padre (Sale)

Telón

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